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Ursuppe, cuando los dinos no dominaban la tierra

Portada de Ursuppe

Portada de Ursuppe

Ursuppe (Primordial Soup)

Autor:  Doris Matthäus y Frank Nestel

Editado por Doris & Frank, Wargames Club Publishing, Z-Man Games (1997)

3-4 jugadores, 120 minutos

A partir de 12 años, para jugadores con cierta experiencia.

Ursuppe, cuando los dinos no dominaban la tierra

El panorama de juegos con ambientación histórica es muy amplio, abarcando todas las épocas imaginables de la historia de la humanidad, e incluso más atrás. Juegos donde la fauna prehistórica más cercana es la protagonista, como American Megafauna, o donde los dinosaurios demuestran sus capacidades, como Evo, donde podemos ver la tremenda habilidad de los dinos usando sombrillas, o el más reciente Dominant Species. Pero Ursuppe, aka Primordial Soup, o para nosotros, Sopa Primordial, va mucho más lejos. Pero que mucho más. En un mundo en el que la vida empieza a abrirse camino, el último modelo biológico son las amebas, que chapotean en esta sopa primordial, llena de ricos nutrientes, mientras los volcanes arman una buena, los continentes se resquebrajan, y los rayos ultravioleta causan mutaciones. Un mundo aparentemente tranquilo para estos bichejos, hasta que los observamos de cerca…

En breve, Ursuppe es un juego de Doris Matthäus y Frank Nestel, para 3-4 jugadores, de cerca de dos horas de duración, en el que pretendemos, cual dioses de la creación, manejar un grupito de amebas en busca de comida, evolucionando para desarrollar habilidades de lo más singular, eliminando a ser posible a tus competidores. Se trata de un juego de complejidad media, no especialmente indicado para jugadores con poca experiencia, por ser relativamente largo, y tener unas cuantas de cartas con algo de texto. Pero desde luego, presenta una experiencia de juego realmente original, con pocos juegos comparables. Si queréis más detalles, seguid leyendo, y no me seáis protozoos.

Nota: va por Iñaki, porque creo que nunca se oyó risotada tan tremenda como la que soltó en el Mazapán Lúdico viendo desaparecer varias amebas presa de otras… ya que no eran suyas.

Qué bonito… ¡voy a hacerme piezas nuevas!

Ursuppe tiene edición alemana e inglesa. Son esencialmente idénticas, salvo título y texto de las reglas y cartas, que en la edición alemana vienen tanto en inglés por una cara, como en alemán por la otra. Se presenta en una caja de tamaño grandote, tipo Samurai, Santiago, Maharaja, etc, pero bastante adecuada al contenido. La ilustración es bastante estupenda, con los divertidos dibujos de Doris mostrando a las amebas realizando bellaquerías varias gracias a sus genes evolucionados mientras nadan alegres en ese caldo primitivo donde surgió la vida. En el interior encontramos una buena cantidad de componentes, bien bonitos. Un tablero de dimensiones considerables, pues viene plegado en cuatro y ocupa toda la caja, que muestra este mar donde flotan las amebas, divido en cuadrículas. El color es algo sosote, pero hay que tener en cuenta que va a haber bastantes cubitos de colorines encima, así que es mejor así para que contraste bien. También encontramos a las amebas, cuatro grupos de siete amebas, de color y forma distintas, a prueba de daltónicos. Un mogollón de cubitos de los cuatro colores de las amebas, que desde luego no son a prueba de daltónicos (que chulo hubiera sido que no hubiesen sido todos cubos, sino que hubiesen tenido las formas de las amebas). Más madera para representar las heridas de las amebas y sus puntos biológicos (PB). Y cartas para dos usos; los genes, y las condiciones ambientales. Además, las siempre útiles reglas (descargables por otra parte en la web de Z-man, editorial de la versión inglesa) y las hojas de ayuda, muy útiles para tener a mano las fases del juego y los genes.

Detalle de una ameba

Detalle de una ameba

Todos los componentes están muy bien, y dan mucho colorido. Las amebas constan de una base coloreada, numeradas del 1 al 7, y con una forma distinta para cada jugador. De la base sale un palito, que hay que montar antes de jugar. Sí, necesitarás un pelín de maña (básicamente no ser un bestia) y un martillo, para encajar el palito. Palito con doble utilidad, de mover cómodamente las amebas en sus aventuras, y para poner los puntos de daño, que son bolitas de madera con un agujerito. Muy bien pensado. Y a pesar de estar muy bien pensado y ser rechulas, pues los fanáticos del fimo no han podido resistirse, y en la BGG hay muchas fotos en las que se ven amebas modeladas con los caretos más fabulosos. Si eres manitas y te mola el tema del modelado, adelante, seguro que luego lo disfrutas. Si no lo eres, o eres vago, o te da igual todo esto, te aseguro que las amebas que vienen de serie funcionan fabulosamente y quedan monísimas.

La vida hace bastante millones de años

La vida de una ameba era fascinante, sin duda. Pero en el juego se tranquilizan, y esencialmente tratan de comer sin moverse demasiado, reproducirse, y a ser posible, evolucionar un poco. Lo podéis encontrar en cualquier manual de biología seguro. Este juego es un pedazo de simulación biológica, y para ayudarnos nos dividen los turnos en las fases. Repetimos los turnos una y otra vez, puntuando al final de cada uno de ellos según hayamos manejado a la prole, y cuando alguna de las colonias haya acumulado suficientes puntos, acaba la partida y gana quien más puntos tenga. Sin objetivos raros ni leches. A puntuar se ha dicho.

Tablero de Ursuppe

Tablero de Ursuppe

Trataré de ser breve, sin seguir las fases una a una. La idea esencial es que las amebas deben buscar comida, representada por los cubitos de colores. Una ameba come tres cubitos, uno de cada color salvo el suyo propio. Y luego, pues hace caquita, soltando dos cubos de su color. Caquita que el resto de amebas buscará golosamente para comérsela, claro. ¿No es estupendo? ¡El juego donde se comen caquitas! Pues además, para llegar a la comida la ameba deberá moverse, a pesar de no tener ninguna capacidad para ello. Puede moverse, sí, pero cuesta un PB, y el movimiento lo determina un dado, por lo que es una medida algo desesperada. De hecho, lo más normal es que se deje llevar por la corriente, indicada por las cartas de condiciones ambientales, que cambian de turno en turno. Así, la ameba se mueve una casilla en el tablero, y donde llega, ñam ñam. Si puede, claro. Si no hay cubos, pues nada, no come, no hace caca, y se lleva un punto de daño. Las amebas también se pueden reproducir, porque empiezas con una colonia de dos, y eso es un poco triste. Pues nada, simplemente hay que pagar PB, y por cada seis puntos, una nueva entra en la colonia. Visto así, la vida es chunga. A evolucionar.

Aquí está la chicha del juego. Evolucionar significa comprar genes, y los genes hacen cosas muy útiles. Puedes ganar control sobre tus movimientos, porque la corriente no siempre te lleva a donde tú quieres. O quizá prefieras comer de forma diferente, porque no siempre hay comida suficiente. También desarrollar tentáculos, y llevarte contigo la comida, o engancharte a otra ameba en su viaje. Puedes desarrollar defensas, para evitar que una ameba salida de tiesto te muerda. O puedes ser esa ameba salida de tiesto, y zamparte a una pacífica e indefensa ameba, lo que te da un rico alimento. O parasitarla, y drenarle su reserva de PB. Incluso hacer más eficiente tu reproducción, para que te cueste menos introducir nuevo miembros en la colonia. O aumentar tu esperanza de vida, y seguir dando la matraca por la sopa mientras ves como las demás amebas mueren de viejas. Muchas opciones, que permiten diversas estrategias y contraestrategias. ¿Cómo se evoluciona? Los genes se compran con PB, cada uno con un valor diferente. Vaya, otra vez a gastar PB… tranquilo, que cada turno te dan 10, para que te los administres entre genes y reproducción.

Lucha de amebas

Lucha de amebas

Así, poco a poco, nuestra colonia será más numerosa y más evolucionada. Pero ojo, que los genes no vienen gratis. Las condiciones ambientales juegan un papel importante, y la protección del ozono frente a los rayos ultravioleta cambia en cada turno. Cada gen trae consigo unos puntos de mutación, y si el total de nuestros genes es mayor que la protección del ozono, mal asunto. Hay que compensar la diferencia con PB o descartando un gen. Es la otra utilidad de las cartas de condiciones ambientales. Ah, por cierto, los genes no abundan, y de cada uno hay 1 o 2 cartas. El más rápido los consigue.

Otra cosa que hacen las amebas es morirse. Sí, amigos, no os encariñéis en demasía con tan adorables bichejos, porque van a morir con casi total seguridad, al menos algunos. En cada turno hay un momento en que se miran los puntos de daño acumulados por las amebas, y aquellas con dos, mueren, descomponiéndose, y llenando el mar de nutrientes. ¡Ameba muerta, comida fresca! Es un hecho casi inevitable, ya que el propio mecanismo de comida-excreción provoca que cada vez haya menos cubos de comida.

Y finalmente, en cada ronda se puntúa. En función del número de amebas, y del número de genes que tengamos, nuestra colonia va acumulando puntos, y avanzando, en busca de la zona de fin de partida. Y como dato interesante, nunca puede haber dos marcadores de puntuación en el mismo valor, de modo que se saltan las casillas ocupadas.

Esto nos lleva al último detalle de importancia, el orden de actuación. La fase de movimiento y comida se hace en orden ascendente según el marcador de puntuación, es decir, quien va último come antes, lo que en principio es beneficioso, aunque puede depender mucho de las circunstancias. Podría venirte bien que otro color comiera antes para que dejara su caca, y tú te relamerías con ella. Pero en situaciones de escasez general de cubos, en principio, es positivo. Todas las demás acciones, como la procreación, la compra de genes y la puntuación, se hacen en orden descendente, de modo que el jugador que va ganando va primero. Muy útil para la compra de genes, pues como hemos dicho, están bastante limitados.
Y ya lo tenemos. Cuando algún jugador llegue a una zona determinada del marcador de puntuación, acabará la partida, y ganará quien más puntos haya acumulado. También se acaba si se pone en juego la última carta de condiciones ambientales.

Haciendo el amebo

Pues a mí me gusta. Es una forma muy resumida de decirlo, pero bueno, por algo se empieza. Ursuppe es un juego con un tempo lento, se empieza con poca cosa, puntuando muy poco, y vemos como al cabo de 3-4 rondas nuestras amebas van molando. Como hemos dicho, la gracia del juego está en los genes. Hay montones de combinaciones posibles, y en cada partida una de ellas resultará ser la más adecuada. Como podéis suponer, hay sesudos análisis de los genes en la BGG, y por supuesto hay quien ha encontrado la combinación más letal de la historia (letal salvo que alguien compre uno de los genes del combo, y se acabe la letalidad). Y por supuesto, montones de preguntas acerca de los efectos de los genes. Y esto es normal, esperable, y casi inevitable. No importa lo bien explicados que estén, siempre se podrán entender de varias maneras. Os remito a los ficheros que hay también en la BGG de preguntas frecuentes, muy útiles.

Una partida a punto de terminar

Una partida a punto de terminar

En cuanto a los genes, precisamente por el montón de combinaciones, salvo que lo tengas muy dominado, es un punto que ralentiza el juego. En las cartas viene explicado el efecto de un modo muy, muy resumido, y hay que mirar la ayuda de juego de todas todas. Y eso lleva tiempo, así que hay que tener un pelín de paciencia. Si todo el mundo ha jugado varias veces antes, debe notarse mucho. Pero si no es así, es perfectamente posible echar las dos horitas, cosa que por otra parte es lo que indica el juego. Yo personalmente, si quiero acortar la partida, utilizo el truco de empezar con algunas casillas ya avanzadas en el marcador de puntuación, de modo que se quitan un par de rondas.

En cualquier caso, es un juego relativamente largo, pero no cansino, y además no te refríe el cerebro. Es pausado, no estás todo el rato pensando como un loco, pero a la vez, salvo en el tema de los genes, no hay parones reseñables. Es un juego, en definitiva, para jugarlo calmadamente, sin prisas. Sobre la mesa queda bastante majo, lleno de cubitos de colorines y las amebas dando sus vueltas por allí. Permite a los jugadores ir un poco a su historia, o dedicarse a morder a los demás, asegurando que no se convierta en un solitario multijugador. Es realmente regocijante tener el gen que te permite comerte a otra ameba, y en un turno liquidar a dos o tres amebas contrincantes. Hasta que los demás generan sus armaduras, o corren como ameba que se lleva el diablo. Lo dicho, ante una estrategia, se impone la contra de inmediato. Y si nos cansamos de los genes, pues nada mejor que la expansión, que incluye nada más y nada menos que un nuevo set de genes para combinarlos con los anteriores, y las piezas para dos jugadores más. Es reseñable que los genes nuevos han surgido de las ideas de los propios jugadores y fans, siendo alguno de estos nuevos genes realmente apetecibles. No tengo la expansión, así que no puedo dar mucho más detalle.

Otras evoluciones

No puedo comparar más que con Evo, maravilla entre maravillas, que desgraciadamente está descatalogado. En Evo manejamos a dinosaurios que al principio no tienen patas, ni pelo, ni dientes, ni ponen huevos, ni nada de nada. Unos inútiles, vaya. Pero el tema es evolucionar. Sin embargo, en Evo no se evoluciona comprando genes directamente, sino que se subastan las evoluciones (colmillos para atacar, patas para moverse, huevos para reproducirse, sombrillas para protegerse del calor, pieles para el frío, y cartas especiales con habilidades secretas). De modo que el modo de evolución es claramente diferente, y además, la presencia de las cartas especiales introduce un elemento muy diferenciador, ya que en Ursuppe toda la información de cada jugador es visible. En Evo, la lucha es por adaptación al clima, y hay que mover a los dinos a los terrenos más adecuados en cada turno. Relativamente parecido a la búsqueda de comida de Ursuppe. Y el fin de juego, en Evo viene marcado por un meteorito que viene derechito a la tierra. Tanto evolucionar para palmarla. Esto le introduce un factor de imprevisibilidad algo diferente. En Ursuppe no es que sepamos exactamente cuándo va a acabar, pero casi que sí.

Tablero de Ursuppe en la versión de ZMAN Games

Tablero de Ursuppe en la versión de ZMAN Games

Bajo mi punto de vista, ambos juegos son excelentes. Evo quizá algo más rápido y dinámico, porque además las luchas entre dinos son más habituales, y porque hay una subasta que hace que haya una interacción clara entre los jugadores. Por otro lado, Evo me resulta más artificial en su mecánica (la subasta no encaja en la temática para nada), mientras que Ursuppe está bastante bien ambientado, con el tema de los PB. Y estéticamente, bueno, en Evo hay que hacer ciertas concesiones al humor. Ver a tu dinosaurio con una sombrilla para protegerse del sol (sí, no era broma, son sombrillas), es un poco risible, pero es que el dibujo del dinosaurio no pretende dar miedo tampoco. Si tuviera que escoger entre ambos lo pasaría mal. Dado que Evo está descatalogado, pues casi que no hay problema. Esperemos que el problema vuelva. Mientras, no nos podemos quejar, porque tenemos la oportunidad de remontarnos al comienzo de la vida, y manejar nuestras superamebas.

Una reseña de Francisco Javier Santos

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4 Comments

  1. Javi Santos 22 febrero, 2011 at 8:53 am

    Sólo agradecer a los editores, que han incluído magníficas imágenes para ilustrar la reseña.
    Saludos,

    • CUBO Magazine 22 febrero, 2011 at 9:48 am

      Gracias a ti Javi por cedernos tu magnífica reseña!

  2. Javi Santos 23 febrero, 2011 at 12:51 pm

    Madre mía, no hago más que decir que Evo está descatalogado… ¡y van a volver a sacarlo! 😉

  3. Patricia 26 abril, 2011 at 5:15 pm

    Pues la verdad es q me ha gustado a mi este juego. Va a ser fijo uno de los que intente pillar.

Comentarios

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